“Vivimos en un sistema que nos tiene aterrados”
- Naroa Ríos
- 28 nov 2021
- 4 Min. de lectura
Una visión de la vida diferente. Es lo primero que piensas al charlar con Josetxo Zeberio. Pese a todo lo vivido en su juventud y madurez, en Jose Zeberio es inevitable no sorprenderse en su forma de sonreír, una sonrisa muy cálida. Una persona que si bien ha pasado media vida fuera pareciese que jamás se ha ido.

Salvo los años que estuvo fuera, Zeberio ha vivido y ha sido criado en Beasain, una localidad guipuzcoana. Lleva interesado en la política desde los 14 años, su militancia en ETA no empezó hasta los veinte. Lo que no sabía, en aquel momento, el joven beasaindarra es que a los veinticuatro su vida cambiaría para siempre. A esa temprana edad Jose Zeberio, o más conocido como Josetxo entre sus cercanos, se vio obligado a abandonar todo y salir huyendo del país. Recorrió toda Sudamérica. Vivió diez años en México donde conoció a su actual pareja, Egle. Y aunque pasó años en la clandestinidad fueron dos ocasiones en las que Zeberio entró preso. La primera en Costa Rica, cuando fue detenido o con un visado falso, bastante cutre contaba entre risas, tratando de cruzar el país. Aunque apenas fueron cuatro meses los que estuvo preso. La segunda en Francia, tras pasar un año entero dentro de un caserío de la zona Vascofrancesa creando, junto a otros compañeros militantes, proyectiles y demás armamento para ETA, fueron descubiertos por la policía francesa. Fue arrestado y encarcelado los siguientes siete años. Una vez fuera de la cárcel y reunido por fin con su pareja, otra vez, pudo volver a Euskadi dónde pese a todo lo vivido sigue con la mirada en el futuro.
La sociedad herriko de Beasain se encuentra bajo el Bar Arrano. La entrada, al lado del río, parece estar escondida bajo una pancarta de: euskal presoak etxera. Dentro de la sociedad había muchas mesas, pero solo una estaba con mantel y preparada. En la mesa vino, cerveza, guacamole, jamón y chorizo. En las paredes ikurriñas, arranos, y kupelas. Y junto a la mesa una cartera con el símbolo hinduista “Om”.
“Me he pasado toda la vida luchando contra unas empresas en las que ahora trabajo”, dijo Josetxo Zeberio que actualmente trabaja limpiando carreteras para Diputación. “Yo sé como funciona todo esto del dinero público, lo usan como les da la gana, y trabajar para una empresa de una subcontrata de una subcontrata, me crea muchas contradicciones y me da mucha rabia”. Pese a sus pensamientos y frustración en su actual trabajo y entiende que ahora es “lo que le toca”, aunque se encuentra con la esperanza de que en algún momento aparezca algo mejor.
“En diez años me veo viviendo en una isla, todo el día en chancletas y pantalones cortos con esta”, dijo José Zeberio riendo y señalando a Egle, su pareja, que se encontraba a su lado. Tras salir de la cárcel y por fin estar otra vez en Euskadi, Zeberio lo tiene claro: “La vida está para vivirla, de ahí el significado de la palabra vida”, continuó el beasaindarra. “Vivimos en un sistema que nos tiene aterrados, estar pendientes del dinero, y trabajar. ¿Acaso es eso vida? No. Por eso yo si tengo la oportunidad me voy a ir a una isla desierta tranquilamente, ahí mismo”, explicó Jose Zeberio. Se niega a vivir así, “La vida está para disfrutarla, no para sufrir”, aseguró Josetxo sonriendo, “Eso y ser honesto conmigo y con los demás es lo que espero de mí en diez años”, concluyó Zeberio.
Sabe que vaya donde vaya siempre irá con Egle, pilar fundamental de su vida. Los dos se conocieron en México, el tiempo que Zeberio estuvo viviendo allí. “Un día en el que Egle no estaba en nuestra casa vi que de un coche salieron unos txakurras y de un momento a otro tuve que coger todas las cosas e irme corriendo”, contó Zeberio. Explicó que ambos estuvieron sin saber nada del otro por dos años. Una vez que tuvo oportunidad de contactar con ella le mandó una carta. “Le decía que quería continuar con ella, por suerte me dijo que sí y después de veintitrés años, aunque no todos juntos, seguimos aquí”, concluyó Zeberio, mirándose ambos.
“Estar fuera ha sido duro, dejar todo es difícil, da miedo hacer daño a familia y amigos”, explicaba Josetxo recordando sus años en la clandestinidad. De vez en cuando piensa en los inmigrantes que llegan cada día al país y todo el horror que viven y han vivido en sus vidas. “Dile a un Palestino, que acaba de perder su casa por una bomba, han matado a su familia: toma coge esta mochila y vete. Se va”, aseguró Zeberio. Tiene claro que lo que le falta a esta sociedad “ponerse en la piel de los demás”. “Toda esta pobre gente que viene de lugares horribles, que solo vemos lo que viven ahora muchas veces no vemos todo lo que vivieron detrás. ¿Cuánta gente ha muerto en los desiertos de México tratando de pasar a los Estados Unidos? No están esas cifras”, preguntó Zeberio dejando mudos a todos los allí presentes.
Sumario 1:“Vivimos en un sistema que nos tiene aterrados, estar pendientes del dinero, y trabajar. ¿Acaso es eso vida? No”
Sumario 2: “Considero que he tenido mucha suerte con mi vida, me ha hecho vivir de otra manera y a veces desearía volver a esa vida pasada”



Comentarios